Durante esta semana he estado ausente y la razón no ha sido otra que un viaje de trabajo.

Aprovechando una fiesta que organizaban en tierras gallegas varias empresas del sector, a la que nos invitaba un cliente de hace años, mi jefe nos sugirió a un compañero y a mi el asistir y hacernos ver por allí. Ya que estabamos nos podíamos acercar a visitar a varios clientes que tenemos por la zona.
Yo, sin dudarlo, dije si, y mi compañero aunque le costó algo más, también. Asique el lunes a primera hora fuímos a Barajas y nos pusimos en marcha.
Aparte de hablar con cientos de personas, ponerles cara a otras tantas a las que solo conocíamos por teléfono y dejar abiertas varias puertas comerciales a posibles proyectos, nos hemos puesto finos. Pero así, como suena.
De hecho, ningun dia hemos comido ni cenado en el hotel, nuestros amables clientes se han encargado de que no nos faltase comida ni bebida en abundancia.
Aunque la noche, fué la de San Juan. En tierras de meigas es otra cosa, es diferente, tiene un algo, tiene encanto. Esa noche, mi compañero se quedó en el hotel porque el ribeiro de la comida había hecho mella en él, y nuestro cliente decidió que yo sería un buen acompañante para sus correrías.
Tras una copiosa cena, me llevó al paseo marítimo para que me empapase del ambiente de las hogueras. Y aunque yo me hubiese quedado allí hasta el amanecer, decidió que era mejor que fuésemos al garito de un amigo suyo, donde no terminábamos una copa cuando nos ponía otra.
Salimos de allí y me llevó a un puticlub de otro amigo suyo donde me lo presentó y en un gesto de amabilidad, nos habilitó un reservado donde durante toda la noche no nos faltó ni whisky, ni putas ni coca. Bueno, lo de las putas a mi cliente, porque tras un rato se subió con una a la habitación. Yo solamente me dejé meter mano.
La noche terminó con la promesa de que el año que viene si me es posible y mi jefe quiere, vuelvo. Me despedí de mi cliente con cierta pena y pasé por el hotel a adecentarme y recoger a mi compañero que seguía durmiendo.
Han sido un viaje que más que viaje han sido unas mini vacaciones donde me propuse una terapia de desconexión, me debía centrar en agradar a los clientes y establecer relaciones laborales.
Y creo que el tratamiento ha sido conseguido.
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