Domingo en casa

30 11 2008

Domingo, sin ganas de hacer nada y con un frío de cojones en la calle, asique la ocasión perfecta para una tarde playstation, pero con palomitas y SAW V.

¿La peli?
Hace un repaso a anteriores ediciones y sigue mostrando ese tenso misterio que engancha de las maneras tan crueles que existen de infringir dolor.
Puede parecer que ésta será la última, pero deja una pequeña puerta abierta a futuras ediciones.

Hoy le he dado la espalda a la crisis, pero mañana será otro dia.

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Como emplear una tarde de domingo

1 06 2008

Miras por la ventana y llueve. Es la típica tarde playstation, de las que te quedas en el sofá matando marcianos en la play o viendo algún bodrio que echen por la tele. Pero te armas de valor y coges ese mueble que compraste en ikea hará mas o menos un mes y que se limita a acumular polvo y ocupar sitio en el salón.

Sacas todas las piezas, las extiendes por el suelo, sacas los tornillos y coges el manual que viene dentro. Mas sencillo imposible, pero solo es lo que parece. 2 horas después terminas pero con la extraña sensación de que te falta algo, igual las tuercas y tornillos que te sobran alimentan ese temor. Da igual que sea un taburete o una biblioteca de 20 metros, siempre sobra algo.

Cuando lo pones en su sitio, compruebas su estabilidad y empiezas a ponerle cosas inservibles encima. Suena el teléfono, tu madre, que hace dos dias que no sabe nada de tí.

– Hola hijo, ¿que tal?
– Bien, bien. Desde el viernes no me ha pasado nada (tono irónico)
– Esque me tenías preocupada porque no me has llamado (no ha captado el tono irónico)
– Esque no paro por casa, es lo que tiene trabajar tanto.
– Trabaja ahora que eres joven y abrigate a ver si con estos cambios de tiempo te vas a constipar
– Vaaaale
(a partir de este momento tienes que aguantar durante lo que dure la conversación sin toser o estornudar)
– ¿Has hablado con tu hermana?
– No, si no me llaman es que todo va bien ¿no?
– Hombre, llámala de vez en cuando que la pobre te echa de menos
– A ver si me acuerdo la llamo mañana

Es justo aqui cuando tu madre ya sabe que estás bien, pero claro, una madre es una madre y eres de lo más grande que le ha pasado en la vida, por lo que también te echa de menos y necesita aunque sea oirte. Asique se pone a contarte cosas por contártelas, aunque sepa que a tí no te afectan, como por ejemplo que ayer habló con mis tios del pueblo y allí está lloviendo a mares.

Cuando 20 minutos después despegas la oreja del auricular, cuelgas y te das cuenta de dos cosas. La primera que tu oreja está como un tomate y que mañana hay que trabajar.
Esto significa que te tienes que meter en la cocina y empezar a lugubrar ideas para hacer algo de cenar y para llevarte al dia siguiente.
Cuando terminas, aprovechas para limpiar la vitrocerámica, fregar las sartenes, platos y cubiertos que has utilizado, barrer y fregar el suelo.

Hace rato la radio dijo que eran las nueve. Miras por la ventana y ha dejado de llover.