Una tarde cualquiera

23 11 2008

Este fin de semana ha sido raro, y no porque me hayan pasado cosas extrañas, sino porque las que han sido, fueron inusuales.

R ha aterrizado en mi casa, y con ella varias cajas de ropa.
Una vez acondicionada dicha ropa por muebles, perchas y cajones, ha decidido que era un buen momento para sorprenderme, y lo ha conseguido.

Me ha dicho que para agradecer mi amabilidad, tenía un regalo para mí, pero que debía hacerle de guía porque no sabía llegar.
Con un forzado gesto de sorpresa, le he dicho que no hacía falta, que lo hago porque sí y no tenía porqué haberse molestado, mientras pensaba “que me lo dé, que me lo dé yaaaaaaaa!
Asique nos hemos adecentado y hemos bajado, rumbo al centro.

Primera parada, Zona de CallaoMalasaña
Teatro Lara – Obra ¿Estás ahi?
La obra, lejos de ser espectacular, aún incorporando algunos efectos especiales, es recomendable 100%. Llena de puntos graciosos y de una emotividad cotidiana, te traslada a la vida de unos personajes tan reales como cómicos. Paco León (Si, el Luisma en Aida) lo borda, incluso se planta desnudo en el escenario, mostrandonos al público, únicamente, sus posaderas.

Segunda parada – Malasaña
Restaurante La Gata Flora
Un restaurante italiano, pequeño pero con encanto. Las coloridas paredes, el buen trato de los camareros y el precio moderado, hace que sea uno de esos que te invitan a repetir.
Por cierto, el Escalope de la nonna, espectacular.

Tercera parada y fin de trayecto – Malasaña
De vinos por la zona
Una vez con el estómago lleno y para rematar la noche, unos vinitos por los alrededores.

Durante nuestra tranquila cena y los posteriores momentos tras las copas de rioja, tuvimos tiempo de hablar de muchas cosas, entre ellas de nuestro nuevo estado.
Aclaramos ciertos puntos para conseguir que ésta nuestra convivencia sea lo más llevadera posible.

Y de los pedos en el sofá no hemos dicho nada, asique se permiten.
Aunque por ahora me aguantaré las ganas.

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Curiosidades

17 11 2008

* En Grecia los penes pequeños y firmes eran admirados, mientras que los grandes eran considerados poco estéticos.

* Durante la época medieval se creía que los hombres y las mujeres producían espermatozoides.

* El castigo por adulterio en Roma era la amputación de la nariz.

* Hasta 1884, una mujer en Inglaterra podía ser encarcelada por negarle el sexo a su esposo.

* En la antigua Babilonia se permitía a los hombres ofrecer a sus esposas como pago colateral por un préstamo.

* La primera edición de la revista Playboy fue en Diciembre de 1953, su costo: 0.50 centavos de dólar. En la portada aparecía Marylyn Monroe.

* Se dice que el faraón Rameses II engendró a 160 hijos.

* En la época medieval, la doctrina cristiana ordenaba que el coito debiera ser evitado a toda costa. El coito era sólo para procrear y no se debía sentir placer durante el acto sexual.

* Durante la época Victoriana se les consideraba enfermas a las mujeres que tenían su menstruación y se les obligaba a permanecer en cama.

* En 1987, una televisora en San Francisco fue la primera en pasar un comercial de condones.

* El sexo oral es ilegal en los estados de Arizona, Florida, Minesota, Lousiana, Carolina del Norte y del Sur, Utah y Virginia.

* Por cientos de años la única posición aceptada por la Iglesia Católica para tener sexo era la posición del misionero (hombre encima de la mujer).

* Hasta 1972 en Estados Unidos se consideraba la homosexualidad como una enfermedad mental.

* En la antigua Grecia, todas las prostitutas utilizaban prendas específicas que las identificaban con su trabajo.

* En Paris, después del año 1635, a las prostitutas se les castigaba con latigazos, se le rapaba la cabeza y se les expulsaba de la ciudad.

* Teodora, esposa del emperador Bizantino, Justiniano I, antes de casarse con él, ejercía la prostitución.

* Nevada, en los Estados Unidos, es el único estado donde la prostitución es legal.

* En la antigua Babilonia, el código de Hamurabi castigaba a la mujer que era violada sexualmente. Si una mujer casada era violada, se consideraba este hecho como un acto de adulterio por parte de la mujer. Ella y el violador eran sentenciados a morir ahogados.

* La antigua ley hebrea obligaba al violador a pagar una suma de dinero al padre de la victima y contraer matrimonio con ella.

* En 1996, los Norte Americanos gastaron más de 8 mil millones de dólares en material pornográfico.

Unas cuantas curiosidades, para empezar bien la semana.





Sueño ganador

8 10 2008

Hace unos dias, Viki organizó un concurso que consistía en contar uno de tus sueños y la gente debía votar al que más le gustase, el que más votos consiguiera, ganaba.
Coño, y he ganado yo! Bueno, mi sueño.

Si digo la verdad nunca me apunté para ganar, principalmente porque uno de mis tantos problemas es que no suelo acordarme nunca de lo que sueño, sino por animarla y por la esa extraña curiosidad de ver quien más se apuntaba. Es más, pensé que la participación iba a ser masiva y mi sueño iba a quedarse en uno de tantos, pero aún así inscribí mi sueño, o mejor dicho, mi pesadilla.

Llevo ya unos dias intentando escribir este post, pero entre unas cosas y otras me ha sido imposible. Además como se rumoreaba que el premio podía ser un viaje al caribe, estaba esperando a que me diesen el pasaporte. Porsiaca.





Blog del dia

12 09 2008

Señoras, señores, niños, niñas, gatos, culebras y guepardos, tengo el honor de presentarles…

Blog nombrado Blog del Dia el 12/09/08

…al blog del dia de hoy!
Plas, plaaaaas, plaaaaaaas!

Y ahora, si tienen el gusto de celebrarlo conmigo, pasémos a la zona chill, pongámonos cómodos en éstos sillones de terciopelo azul y disfrutemos de la música.

Gracias a todos por venir.
¡Camarero! Que no les falte de ná, que hoy invito yo.





Una noche

5 09 2008

Tan solo hacía un par de horas que el taxi le había dejado en la puerta del hotel. Era la primera vez que viajaba por trabajo. Si, ese trabajo que iba consumiendo su vida poco a poco.
En cuanto llegue lo dejo, pensó ¿pero donde coño iba ir con la edad que tenía? Aquello era patético, él sabía que si le daban una oportunidad podía demostrar que era brillante, que podía llegar alto, pero esa oportunidad no llegaría nunca. Ésta puta sociedad lo había condenado, lo había convertido en un despojo humano.

En la pared un cartel de prohibido fumar y nada más, esa era la decoración de la habitación. Tumbado en la cama se puso a mirarlo y apuró las últimas caladas del cigarro. Le importaba una mierda el cartel.
Probablemente a esas horas estuvieran pasando alguna película antigua por la televisión, pero ni se molestó en comprobarlo, se levantó y se dió una ducha. Tenía que salir a dar una vuelta, no aguantaría mucho allí dentro.

Se vistió lo mejor que pudo y se miró al espejo. Terminó de colocarse y se guiñó un ojo. Hoy triunfamos, dijo en voz alta y rápidamente miró hacia los lados como si alguien pudiese haberle oído.
Salió de la habitación, bajó lo más rápido que pudo y vió que no había nadie en el mostrador, ¿donde coño estaba el viejo?. Que más dá, dejó la llave en el cajón, abrió la puerta y sintió como el frío le daba una cálida bienvenida.

Serpenteaba por las calles sin rumbo. No sabía donde estaba, pero poco le importaba. No quería saber que hora era pero debía ser tarde porque lo único que se oía era a los perros ladrar.
Llegó a una plaza, una plaza que tenía una fuente con el agua congelada. De buena gana se hubiera echado un trago. Se sentó en uno de los bancos y mientras recobraba el aliento pensaba en como volver hasta el hotel, porque la excursión había terminado.

En ese momento algo le hizo cambiar de idea. El chirriar de una puerta abriéndose hizo que se fijase en aquel oscuro callejón. A los pocos segundos, éste quedó debilmente iluminado y de él surgió una sombra tambaleante. Al salir del callejón la sombra tomó forma humana y tal como vino, se fué.
Si por allí había algo de diversión, debía aprovecharlo. Sin dudarlo se dirigió hacia la puerta.

A medida que avanzaba, la música proveniente de algún tocadiscos se hacía más fuerte, pero con cada paso, él se debilitaba. Tomó aire, abrió la puerta y entró.

Su primera impresión no pudo ser mejor, era el lugar perfecto donde cualquier hijodeputa podía ahogar sus penas sin llamar la atención, sin que a nadie le importase. Se dirigió directo hasta la barra, se sentó en la esquina más alejada y pidió una botella de lo más fuerte que tuviesen.
Tras aquella malévola sonrisa, el camarero sacó de debajo de la barra una botella sin etiqueta y se la puso delante.
Aqui tiene, disfrútelo. Lo haré.

Le costó terminarse la primera copa de un trago, joder, aquello estaba fuerte de verdad, pero poco a poco su garganta fué asimilando el dulce escozor.
Cayó en la cuenta de que estaba ensimismado mirando la botella, intentando adivinar el contenido y al apartar la vista se dió cuenta de que en el otro extremo de la barra había alguien. Entonces miró y la vió.

Con toda seguridad debajo de aquella exagerada capa de maquillaje se encontrase una mujer que contase con quince o veinte años menos de los que aparentaba, pero aún así había algo en ella que le llamaba la atención. También ella le estaba mirando y eso le dió mucho morbo.
En ese momento hubiese deseado tener suficiente valor para acercarse hasta ella, arrancarle la ropa y follarsela sobre la barra mientras los miraba el camarero.
Pero en vez de eso, levantó su vaso a medio llenar y señalando hacia ella, y girando levemente la cabeza, le hizo un gesto de invitación.
Pocos minutos después, compartían vivencias y vomitaban miserias. Ninguno de ellos necesitaba de un hombro en el que llorar, solo querían notar que el otro escuchaba o que al menos era capaz de fingirlo.

Cuando se terminó la botella, salieron del bar, del callejón y sin decir palabra, caminaron juntos hasta una casa. Ella entró y él cruzó el umbral tras ella. No tardaron mucho en desempolvar la pasión que ocultaban en algún rincón de sus desnudos cuerpos.

Aquella noche consiguieron olvidar quienes eran y llenar sus vacías vidas.
Pero fué solo eso, una noche.





La primera experiencia

5 08 2008

Verano de 1986. Mundial de México.
A 9.000 kms de allí, en España y más concretamente en un pequeño pueblito de la meseta castellana, una familia se disponía a disfrutar de unos vacacionales dias en la parcela de unos tios. Entre ellos el protagonista de nuestro relato, un tímido niño de 10 años.

Aquella apartada y tranquila urbanización gozaba de lo que cualquier chaval deseaba, muchos niños, no había límite de hora y sitio por donde corretear sin peligro. Por las mañanas se juntaban todos y se iban a bañar, cada dia tocaba en la piscina de uno de ellos y por las noches se dedicaban a jugar a todos esos juegos que ahora veríamos estúpidos, pero que les tenían entretenidos hasta las tantas.

Tras unos dias podía decirse que se había integrado en el grupo, que se había hecho su amigo porque era uno más con el que contar, pero en su interior sabía que no era así. El se consideraba el recién llegado, un extraño.

Este recelo hizo que fuese cogiendo más confianza con una de las niñas, probablemente de su misma edad, que aparte de ser la más bonita que había visto, tenía una manera de ser muy similar a la suya. Quedaban cuando los otros niños no estaban e iban a todos lados juntos, no se separaban, daban la impresión de ser una pareja feliz. Y amparados por la oscuridad de la noche, agazapados entre los coches, daban rienda suelta a esos primeros impulsos que nacían de sus adentros.
Los primeros besos, las primeras caricias, los más íntimos contactos.

Ahí comenzó lo que podíamos llamar su primera experiencia sexual, aunque nunca pasase más allá de ardientes toqueteos.

Los dias pasaban y ellos iban reafirmándose, ya no les importaba que los viesen de la mano o no jugar con los otros niños al llegar la noche, preferían la complicidad de sus juegos privados. Llevaban su fogosidad, hasta donde su infantil conocimiento, consideraba el límite.

Pero un domingo por la tarde, todo aquello terminó. Ese niño tímido debía volver junto a su famillia al incesante calor de la ciudad.
En ese momento para él llegó el invierno, y tuvo la certeza de que había marcado un antes y un después en su vida.

No tuvieron tiempo de despedirse, tampoco tuvo la oportunidad de darle la carta que le había escrito en la última hoja de su cuaderno de deberes.
Mientras aquel viejo R4 empezaba a rodar, lo único que pudo hacer fué darse la vuelta y mirar a través del cristal, para ver si ella salía a despedirle.

Nunca más volvieron a verse, ni a saber el uno del otro. Lo único que guardarán para siempre es el recuerdo de aquellos felices días en los que su primera experiencia tuvo lugar.

– BASED ON A TRUE HISTORY –





Amor de verano

22 07 2008

¿Seguro que solo has venido para darte unos baños en la playa? Dijo ella, mientras exhalaba una bocanada de humo.
No, solo era una excusa para verte. Se acercó hasta la cama, se sentó en el borde y se quedó mirando su cuerpo desnudo. Ese cuerpo que durante tanto tiempo fué objeto de sus fantasías y hace un rato había sido suyo.
Pero que tonto eres, seguro que cuando vuelvas a Madrid ni te acuerdas de llamarme.
Seguro. Dijo el, mientras le lanzaba una malévola sonrisilla. Y le dió un apasionado beso, justo antes de agacharse a recoger el condón usado que había en el suelo.

Su historia, si es que podemos llamarla así, empezó hará cosa de veinte años.
Él era un niño tímido que como todo niño esperaba la llegada del verano para que se acabase el colegio y empezaran las vacaciones. En esa época, sus padres aprovechaban una casa que unos tios tenían en Valencia para pasar unos dias tranquilos. Para hartarse de sol y playa.
En aquella calle había muchos niños con los que podía jugar hasta las tantas y sus padres no tenían preocupaciones porque era un barrio muy tranquilo, donde no había coches ni jaleo.

Pero entre tanto juego, hubo alguien que poco a poco se convirtió en una referencia para él, un alma gemela de aventuras. Ella, su compañera de juegos más especial.
Por aquel entonces su visión de ella se limitaba a una chica con la que tirarse horas y horas jugando. Pero el tiempo fué pasando y los dos creciendo. Entonces esos juegos empezaron a dejarse de lado para dar paso a otro tipo de diversiones, diferentes. Llegaron los largos paseos por la playa, las intimas confesiones y los primeros besos fugaces. El sonido del mar rompiendo contra la arena fué el primer testigo de su amor de verano.

Un buen día esa casa se vendió y a sus padres no les quedó más remedio que que dejar de ir, no eran buenos tiempos económicos. Pero tres o cuatro veranos después, una vecina de aquella misma calle les llamó para decirles que alquilaba su casa, por si les interesaba, y durante una quincena de agosto fué suya.
El reencuentro fué mágico, maravilloso, hasta el momento en que ella le dijo que tenía novio. Entonces ya nada fué igual, los paseos por la playa, las interminables conversaciones y los inocentes besos, ahora los compartía con otro.
Pasaron los quince días y llegó la despedida, fué fría, insípida y con la forzada promesa de que volverían a verse.
Poco después él también se echó novia y al verano siguiente, sus padres alquilaron de nuevo la casa, pero él no fué, estaba de vacaciones con su novia.
Y ésto siguió así durante años, muchos años.

Hasta que hace unos meses, mientras miraba algunas viejas fotos de esos primeros veranos en las que estaban los dos, se dijo que iba a intentar cumplir su parte de la promesa. A traves de su madre, de la vecina que les alquilaba la casa y de varias llamadas, consiguió su móvil.
Dudó que hacer, si llamarle o mandarle un mensaje. Pensó que un mensaje iba a ser muy distante para una cosa así y podía no recibir respuesta, asique se armó de valor y lo llamó.
La llamada fué breve pero duró lo suficiente para conseguir arrancarle una sonrisa, él le había dicho que se iban a ver, en breve y después de tanto tiempo. Estaba pletórica, exhultante, hasta llegó a llorar recordando todo lo vivído.

El encuentro se produjo pasado un mes y la primera impresión fué rara. Los dos se quedaron estupefactos, durante unos instantes permanecieron inmóviles sin saber que hacer.
¿Le doy dos besos? ¿un abrazo? Pensó, pero antes de que pudiera contestarse a estas cuestiones, ella se abalanzó sobre él y lo abrazó con todas sus fuerzas. No pudo contener la emoción.
Se miraron a los ojos, se fundieron y sin necesidad de articular palabra, comenzó todo, otra vez.

Subieron a la habitación del hotel y estuvieron hablando hasta muy tarde, tenían tantas cosas que contarse que hasta se les olvidó que debían comer. Esa noche durmieron profundamente, juntos y abrazados.
El fin de semana fué inolvidable, intenso, agotador y como todo lo bueno pasó muy rápido. El tenía que volver a la gran ciudad, había obligaciones que tenía que atender.

¿Ha sido como tu esperabas?
No, mucho mejor. Y luchó para que las lágrimas no saliesen de sus ojos. No le gustaban las despedidas y no quería que lo viese llorar.
Para mí tambien.
Bueno, llegó el momento de irme, antes de que sea más tarde y la noche se me eche encima.
Cuídate.
Tu también. Y le guiñó un ojo mientras arrancaba su moto.

Se dieron un largo y cálido beso.
Y de nuevo se hicieron la promesa de volver a verse.