Cibernauta, de nuevo

8 03 2009

Después de una larga agonía, de superar varias crisis de ansiedad y alguna que otra dolencia derivada, ya tengo internet.
Varias llamadas al servicio técnico, otras tantas incidencias abiertas, dos visitas del técnico a mi casa a revisar la instalación y la línea que no volvía.

Pero hace un rato, me da por mirar el portátil y creí estar delirando cuando he visto que tenía conexión.
Pincho sobre el firefox y ooooooooooooh! coñooooooooooo, que Google se abre ante mis ojos!

Que ya me funciona el ADSL!!!
Bien, lo estoy probando y de momento aguanta la presión, incluso hasta con la ilusión creo que va más rápido.

Y ahora me pregunto yo ¿quien coño ha sido el que ha tenido las luces de poner el pulsador en la posicion de ON?

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A casa

5 10 2008

Es donde mandaron a mi madre ayer por la tarde.
Cuatro pequeñas cicatrices grapadas al más puro estilo de la cremallera de un vaquero y algunas molestias son los enseres que se llevó del hospital, y con más energía que los allí presentes.

Ahora lo típico, no hacer esfuerzos, mucho reposo, unos medicamentos y en unos dias al ambulatorio a que le hagan la cura y le quiten las grapas.
Todo ha vuelto a la calma y ha retomado su relativa normalidad, asique the show must go on!





Cuarta planta

2 10 2008

Si, como en la película, pero con diferente protagonista, mi madre.

Me llama hace un par de dias y aparte de preguntarme, como siempre, si ya me he echado novia, me dice que la operaban de la vesícula, que me suena que tenemos en el cuerpo pero ni puta idea de dónde.
Y es tan cachonda que no me ha avisado antes para no tenerme preocupado.

Asique hoy ha sido un dia de esperas, de olor a medicamentos, de contestar llamadas telefónicas y de recibimiento a vecinos, amigos, familiares y conocidos.

A las 2 de la tarde todo había terminado, y bien.
La han subido a la habitación dormida cual bebé y cuando se cansó de soñar nos dedicó una mirada de 2 segundos a los allí presentes y volvió a dormirse.
Parecía alguien de resaca un domingo por la mañana.

Con un peligroso cóctel de emociones en mi interior, decidí celebrarlo haciendo una valiosa donación.
Mi sangre.

Ouí, se muá.

Confío en que sepan disculparme durante mi desconexión de éstos próximos dias, pero madre no hay más que una y se lo merece todo.
Y antes de acostarme, aprovecho para patrocinar este post por ese vecino que me ha permitido, sin saberlo, conectarme a su WIFI.